La primera y segunda venida de Cristo

 El apóstol Pablo nos dice en la carta a los Colosenses 2:16-17 “Por tanto nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo. Todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”

  Una declaración que va mas allá de nuestro entendimiento y que hace posible entender las cosas que sucedieron en el pasado, las cuales son sombras de lo que iba y habrá de venir.

  Una sombra es la imagen o el reflejo de algo real, pero la sombra no es real, solo nos da la idea de lo que es real. Pablo explica este fenómeno en la carta a los Hebreos  capitulo 8 en adelante, donde Pablo habla del ministerio de Cristo tanto como Sumo Sacerdote y como el sacrificio perfecto hecho una sola vez para remisión de los pecados del mundo. Aquí Pablo menciona de los sacrificios que se hacían cada año en el día de Expiación, los cuales nunca hicieron perfectos a los que lo practicaron y de los cuales Dios nunca se agrado porque eran imperfectos y porque no podían quitar el pecado del hombre solo lo cubrían por un corto tiempo.

  Así que usando esa misma lógica, apliquemos ese mismo sistema de comparación de lo terrenal con lo celestial, de lo humano con lo divino y veremos como la biblia está llena de ejemplos que ilustran como nuestro Señor Jesucristo vendría y vendrá a cumplir todas las cosas.

  Moisés es una verdadera sombra de cómo las cosas vendrían a llevarse a cabo, tal y como lo planeo Dios.

 Moisés representa a Cristo en su primera y segunda venida.

 MOISES COMO LIBERTADOR

Después de cuatrocientos treinta años de esclavitud, Dios escoge a Moisés para liberar al pueblo de Israel de la opresión egipcia. Con mano fuerte Dios hace que Faraón deje en libertad a los hebreos quienes por medio de Moisés se dirigen a una tierra prometida a sus padres; la tierra de Canaán. No sin antes demostrar Dios al Faraón y al pueblo Egipcio quien era Dios. Por medio de diez plagas que cayeron sobre el pueblo Egipcio, Dios les iba a demostrar su grandeza y su poderío haciendo la diferencia entre el pueblo de Israel y el pueblo Egipcio. En la última plaga que Dios traería sobre Egipto Dios enseñaría al mundo como tendría lugar la redención para toda la Humanidad. Pues con esta plaga el Ángel de Jehová mataría a todo Primogénito del pueblo Egipcio pero no mataría a ningún Primogénito del pueblo de Israel.

  Para esto, Dios ordeno a Moisés, que les dijera a los Israelitas que escogieran un cordero y lo prepararan para comer no sin antes untar su sangre en los dinteles o marcos de la puertas de sus casas, para cuando el Ángel de Jehová pasara y viera la sangre en las puertas no entraría para matar a los primogénitos del pueblo de Israel.

  Este hecho seria celebrado de generación en generación y sería la primera fiesta que Dios ordenaría al pueblo a celebrar cada año comenzando en el día catorce del primer mes o sea el mes de Abib. Esta fiesta vendría a ser la fiesta de la Pascua (PESACH) que se celebra cada año pero ahora con mayor importancia pues en ella celebramos la muerte de nuestro Señor Jesucristo el cordero pascual.

  Lo cual es una sombra del sacrificio que haría el cordero de Dios para quitar el pecado del mundo. Con su sangre, El nos ha marcado por decirlo así, y nos ha perdonado nuestros pecados, todos nuestros pecados, y nos ha hecho dignos para entrar a la misma presencia de Dios. Y no tan solo eso sino que nos ha hecho Reyes y Sacerdotes para reinar y ministrar delante de Él.

  Jesús es el cordero que fue crucificado por nosotros, y ya no hay mas condenación sino una vida eterna,  por medio de su muerte el nos ha dado vida y vida en abundancia.

LA ESCLAVITUD Y EL PECADO

  Esta esclavitud del pueblo de Israel en Egipto es una sombra de lo que viene a ser la vida de nosotros quienes nos encontramos esclavizados por el Pecado (Egipto) por toda una vida. Así como Dios escogió a Moisés para libertar al pueblo de Israel Dios envía a su Hijo Unigénito llamado Jesús para rescatarnos del pecado.

  Después que el pueblo de Israel guiados por Moisés tienen que cruzar el Mar Rojo para poder llegar al Monte Sinaí donde recibirían la Ley y las indicaciones de cómo llegar a la tierra prometida.

  En este evento vemos que Dios separa las aguas del Mar Rojo y el pueblo de Israel pasa por en medio de él. Los carros de Faraón también marcharon persiguiendo a los Israelitas pero solo para morir en medio del mar, porque Dios hizo volver las aguas a su lugar y todos los que perseguían al pueblo Judío perecieron ahogados.

  Esta es una sombra de lo que viene a ser para el cristiano el bautismo en el agua, ya que es necesario ser bautizados porque con esto los cristianos estamos renunciando a la vida antigua que teníamos y estamos abrazando una nueva vida en Cristo, la cual es mucho mejor. Porque así como los Israelitas ya no regresarían a ser esclavos de Egipto, así los cristianos ya nunca más volverán a ser esclavos del pecado.

  Ahora bien; cruzando el Mar Rojo, Moisés y todo el pueblo de Israel, se dirigen hacia el monte Sinaí donde recibirían la Ley o sea, los Diez Mandamientos.

  Aquí vamos a encontrar muchas cosas interesantes que nos va a ayudar a entender el Plan de Salvación de Dios

  Aquí encontramos que la primer fiesta de Pentecostés fue cuando Moisés y el pueblo de Israel llegaron al Monte Sinaí para recibir los Diez Mandamientos, y vemos que Moisés recibe los Diez Mandamientos escritos en tablas de piedra, y las recibe dos veces.

  Como ya dijimos que es la primera vez que tiene lugar la fiesta de Pentecostés, veamos por qué.

  La biblia es muy clara y detallada, nos cuenta paso a paso lo que acontece y así nos damos cuenta como suceden las cosas.

  Ya mencionamos que la primer Pascua fue celebrada el día catorce del Primer Mes, o sea el Catorce del mes de Abib, el día quince sale el pueblo de Israel de Egipto, Éxodo 12:1-14

   Si contamos que el pueblo de Israel sale el día quince del primer mes y llega al Monte Sinaí el día primero del tercer mes tenemos Cuarenta y seis días, luego Moisés sube por un día donde recibe indicaciones para que se prepare todo el pueblo de Israel por tres días para el encuentro con Dios. Sumando todos estos días nos da un total de Cincuenta días que es cuando habría de celebrarse el día de Pentecostés. Y es cuando Moisés recibe las dos tablas de la ley donde Dios escribió los Diez Mandamientos.

  Ahora bien si hay alguna duda con respecto a este evento, pues comparemos con lo que sucedió el día de Pentecostés en el libro de los Hechos 2.

Ya Jesús dio su vida para salvar a todo el mundo. Pero si Dios hubiera solo hecho este sacrificio de nada hubiera servido, porque el ser humano seguiría cayendo en los mismos errores que los judíos. Así que Dios tenía que hacer algo más para que el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo no resultara en vano. Así como en el monte Sinaí, Dios le dio las tablas de la ley, para que el pueblo de Israel fuese el pueblo Santo para ejemplo de todas las naciones. La ley o los diez mandamientos tenían por objeto, el de formar un carácter noble y bueno en la persona. Obedeciendo y poniéndolos por obra, seria la nación perfecta que Dios hubiera deseado.  Tristemente, los judíos no lo miraron de esa manera y la naturaleza pecaminosa del ser humano necesitaría algo mucho más grande y más poderoso, para poder cambiar completamente la naturaleza del ser humano. Y esto solo podía lograrse a través del trabajo del Espíritu Santo.  Dios lo envió con el propósito de preparar a su Iglesia (La novia del cordero) para que esté lista para cuando el venga. El Espíritu Santo, vino para guiarnos a toda verdad, a convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio Juan 16:7-11   “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviare.  Y cuando el venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mi; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis mas; y de juicio, por cuanto el príncipe de este siglo ya ha sido juzgado”. Así que veamos como comenzó Dios a tratar de formar el carácter de un pueblo, que no conocía más que servir como esclavos en la tierra de Egipto.

  Levíticos 23:15-21   “Y contareis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contareis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.  De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos decimas de era de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová. Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. Ofreceréis además un macho cabrío por expiación y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz.  Y el sacerdote los presentara como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote. Y convocareis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de ciervo haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones”.

  Ya vimos que en la fiesta solemne de “Las primicias” se traía una gavilla de la cosecha de cebada, y se ofrecía como ofrenda mecida delante de Jehová y su ofrenda era de olor gratísimo para Dios, también vimos que este grano de cebada era primordialmente de alimento para los pobres y para los animales, y que es una representación de Cristo nuestro pan de vida.

  Ahora es otra cosecha, y es la cosecha de trigo. Desde que se ofrecía la primer gavilla de cebada tenían que contar cincuenta días, para ofrecer la nueva gavilla de trigo para Jehová. ¿Por qué cincuenta días? Pentecostés viene de la palabra griega “pentekoste” que quiere decir “quincuagésimo día” Tenemos que saber que cosechas eran las que se recogían en esa época del año, y así saber la respuesta. Ya hemos mencionado la primer cosecha era la de cebada que ocurría en el mes de Abib o Nisán,( Marzo-Abril)  y la de trigo seria cincuenta días después de haber recogido la primer cosecha. También cabe mencionar que Las fiestas de la Pascua, Los panes sin Levadura, y la fiesta de las primicias se celebraban como una sola, pues eran celebradas en la misma semana por siete días, la fiesta de pentecostés solo era de un día de celebración, aunque se le conoce como la fiesta de las semanas, solo era de un día. La razón porque se le llamaba la fiesta de las semanas era porque se deberían contar siete semanas a partir del primer día de los panes sin levadura. Levítico 23:15 “Y contareis desde el día que sigue al día de reposo, desde que ofrecisteis la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente al día de reposo contareis cincuenta días; entonces ofrecerás el nuevo grano a Jehová”.  Aunque la cebada y el trigo se plantaban al mismo tiempo, la cebada sazonaba o maduraba más temprano que el trigo y por consiguiente era la cosecha de grano más temprana que se hacía, cincuenta días después, se cosechaba el trigo.

  Pero aparte de que sean las primicias de la siega del trigo, vamos a ver otras cosas que sucedieron en el tiempo de Moisés que contrastan con el día de Pentecostés.  Fue lo que podíamos llamar   “El primer pentecostés” Pues a diferencia del derramamiento del Espíritu Santo, Moisés recibiría las tablas de la ley, escritas por el dedo de Dios.

  En Éxodo 19:1 “ En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron  al desierto de Sinaí”.   Verso 3 “ Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamo desde el monte, diciendo:  Así dirás a la casa de Jacob, y anunciaras a los hijos de Israel:” verso 10  “ Y Jehová dijo a Moisés:  Ve al pueblo y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí”

  Así que tenemos cuarenta y seis días desde que el pueblo de Israel salió de Egipto, más un día cuando moisés subió al monte Sinaí, mas dos días de preparación, más un día cuando Jehová apareció en el monte Sinaí a ojos de todo el pueblo…….!Exacto!! Cincuenta días….???? El primer pentecostés en el monte Sinaí. Pero no es todo, sigamos nuestra jornada. Cuando Jehová apareció en el monte Sinaí, el monte humeaba y hubo truenos y relámpagos. 

  Éxodo 19:16 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento”

 Hechos 2:1   “Cuando llego el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual lleno toda la casa donde estaban sentados’

  Éxodo 19:17   “Y Moisés saco del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.  Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera”

  Hechos 2:3 “ Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.  Aquí los apóstoles no tuvieron miedo sino todo lo contrario, después de ser bautizados nada ni nadie podía intimidarlos para que no predicaran el evangelio de Jesucristo.

  Éxodo 19:18   “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos,  y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés:  Habla tu con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos”.

  Hechos 2:37,41   “AL oír esto se compungieron de corazón, Y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿Que haremos?   Verso 41   “ Así que , los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”.  Aquí vemos la primera cosecha de almas “Primicias”, y recibiendo la vida eterna mientras que el pueblo de Israel recibía la muerte como castigo de su temor y falta de fe.  Por eso Dios se agrada de aquel que en él cree, porque es por fe que hemos creído, que Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales como dijera el apóstol pablo “yo soy el primero”

  Exudo 31:27-28  “ Y les dijo así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.  Y los hijos de Levi lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres”.  Aquí se cumple lo que el apóstol Pablo dijo en la carta a los Corintios.

  En el monte Sinaí, Moisés recibió la ley, y como dice el apóstol Pablo, la ley mata pero el Espíritu vivifica. 2 Corintios 3:6 “ El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino  del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”.

  Aquí vemos un gran paralelo de lo que sucedió en el monte Sinaí y lo que sucedió en el día de pentecostés, dos acontecimientos muy importantes, en los cuales Dios quería que su pueblo fuera un pueblo de sacerdotes como ejemplo para todas las demás naciones.  Aunque lo tenían todo, no pudieron llevar a cabo el plan que Dios había diseñado con el pueblo judío. Tenían todas las herramientas necesarias para ser un pueblo santo y vivir en comunión con Dios, pero su naturaleza humana no se los permitió.  Así que Dios tenía que hacer algo más grande que nos ayudara a cumplir su voluntad, y es por eso que, envió a su Hijo amado para morir por nuestros pecados, luego envió al Espíritu Santo, para que no estuviéramos solos, y él es quien nos llena de poder y nos guía a toda verdad y a toda justicia.

  Dios pues nos muestra su plan través de Moisés de cómo sucederían las cosas, porque el pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz, y los que andaban en obscuridad luz les resplandeció.  Cristo Jesús nos dio la promesa que tantos esperaban, y que se cumplió en el día de Pentecostés, la fiesta solemne de Yahweh.

  Pero volvamos nuevamente al día de Pentecostés y veamos qué era lo que sucedía con respecto a la ofrenda mecida que se tenía que ofrecer de las primicias de la cosecha.  Ya dijimos que era la cosecha de trigo.  Levítico 23:17 “De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos decimas de efa de flor de harina, cocidas con levadura,  como primicias para Jehová”.   Si notamos algo en particular, veremos aquí que son dos panes que se ofrecían con la ofrenda pero eran con “levadura”, y ya vimos que la levadura era símbolo del pecado.  Entonces qué es lo que significa esto. Primeramente tenemos que mirar que los panes simbolizan dos pueblos. Si vamos al libro de los Jueces 7:13   “Cuando llego Gedeón, he aquí un hombre estaba contando a su compañero un sueño: Veía un Pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madian, y llego a la tienda, y la golpeo de tal manera que cayó, y la trastorno de arriba abajo, y la tienda cayo”. En este relato vemos que el pan de cebada se refería a Israel que derrotaría al pueblo de Madian. Así que podemos deducir que los panes con levadura eran dos pueblos, el pueblo de Israel y el pueblo gentil, pues como veremos también en un cantico del rey David cuando Jehová lo libro de todos sus enemigos y del rey Saúl.                    2 Samuel 22:44-45 “ Me has librado de las contiendas del pueblo; Me guardaste para que fuese cabeza de naciones; Pueblo que yo no conocía me servirá. Los hijos de extraños se someterán a mi; Al oír de mi me obedecerán”.  David estaba profetizando del tiempo de nuestro Señor Jesucristo, cuando redimiría por medio de su sacrificio en la cruz a todos los pueblos de la tierra.  Isaías 9:2  “ El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte , luz resplandeció sobre de ellos”.    Isaías 55:5 “He aquí, llamaras a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios y del Santo de Israel que te ha honrado”.  Por siglos los gentiles o pueblos que no eran judíos, fueron vistos como lo peor, y con razón pues fueron pueblos paganos que hacían cosas abominables delante de Dios. Siguiendo costumbres que desagradaban a Dios y con mucha razón pues no conocían más que el hacer lo malo. La mayoría eran adoradores de muchos dioses y hacían sacrificios abominables como sacrificios humanos y adoraban al sol, la luna, Marte etc. Etc.

  Por esta razón era un pueblo que estaba condenado a la perdición.  Por otro lado, tenemos al pueblo escogido de Dios, guiado por Dios, Instruido por Dios, visitado por Dios, libertado por Dios, para ser una nación santa delante de todas las naciones. Sin embargo vemos que Israel no pudo cumplir con los estatutos de Dios y fallo, pues se corrompieron a tal grado que hicieron aun peor que las naciones gentiles o paganas, hasta el punto que Dios tuvo que levantar reyes que llevarían cautivos al pueblo judío.  Así que vemos como los dos pueblos estaban destituidos de la gloria de Dios.  Pero con el sacrificio de Cristo todo cambio para ambos pueblos, pues con el derramamiento del Espíritu Santo, Dios estaba aceptando a los dos pueblos, judíos y gentiles para ser una nación santa para El. Por eso la fiesta de Pentecostés, pone fin a las antiguas tradiciones y da comienzo a una vida nueva, llena de gozo y paz, el anhelo de Dios para con todos los hombres.  Lo que comenzó con una dura carga, vino a ser una gran bendición, lo que era imposible de cumplir, con Cristo todo es posible, Pues “Todo lo puedo en Cristo quien me fortalece”   Los judíos creyentes o convertidos estaban asombrados de cómo también los gentiles recibían el bautismo del Espíritu Santo.  Hechos 10:44-46   “Mientras aun hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían  que hablaban en lenguas y que magnificaban a Dios”.

Esta fiesta de Pentecostés era una sombra de lo que habría de venir más adelante. Con el derramamiento del Espíritu Santo se confirma esto, pues era aun todavía más glorioso lo que había de venir.

LA PRIMERA VENIDA DEL MESIAS

Cuando Moisés sube para recibir las tablas de la Ley y desciende por primera vez con los Diez Mandamientos, es una alegoría de la primera venida del Mesías a la tierra. Lo vemos en el celo que sintió Moisés al ver que el pueblo se había vuelto a los ídolos y habían cometido pecado, su primer impulso fue el de quebrar las tablas de la ley en el becerro de oro que Aarón había hecho.

  En su primera venida vemos a Jesús tratando de cambiar la mentalidad del pueblo judío a tal extremo que lo vemos volcando las mesas de los cambistas y azotándolos porque sintió celo por la casa de Dios, y vemos como cambia de lo tradicional que los Fariseos y los Sacerdotes enseñaban a la gente.

  Su frase “Habéis oído que fue dicho, no mataras” “Mas yo os digo, que cualquiera que llame tonto a su hermano es reo de juicio” “Habéis oído; No cometerás adulterio, mas yo os digo: Que cualquiera que mire a una mujer para codiciarla en su corazón ya adultero”

 Son palabras del Señor que a mi modo de ver eran más duras y más difíciles de cumplir, y que son una muestra de cómo iba a ver un cambio muy radical que trasformaría al mundo entero.

  Moisés quiebra las dos tablas de la ley y tiene que subir al Monte Sinaí de nuevo para suplicar por el perdón del pueblo y para ver si Dios quiere restaurar de nuevo las tablas de la ley.

  También nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo para suplicar por el perdón de todo el mundo lo cual con su sacrificio había satisfecho la demanda de Dios, pues tenía que derramarse sangre para que Dios pudiera perdonar el pecado. Jesús logro eso y mucho mas pues la biblia dice que aun cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros para reconciliarnos con Dios.

La segunda venida

   Cuando Moisés desciende por segunda vez, su rostro resplandecía porque había visto la gloria de Dios. En la primera vez no vemos esto que ahora estamos viendo en la vida de Moisés. Vemos que trae las dos tablas donde Dios volvió a escribir sus Mandamientos, pero a diferencia de la primera vez, Moisés viene totalmente cambiado y con otra misión.

 Aparte de recibir por segunda vez los mandamientos, Dios le da instrucciones para que edifique El Tabernáculo de Reunión donde Dios habitaría, y su presencia siempre estaría con el pueblo de Israel.

  En su segunda venida, Jesús vendrá para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos, o Fiesta de las Cosechas, y habitara en medio de nosotros de una vez y para siempre.

  Así como Moisés, subió y descendió dos veces, así mismo Jesús, ya vino una vez y vendrá por segunda vez lo que hace que Moisés nos dé una idea de cuándo es o será el regreso de nuestro Señor Jesucristo.

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